COOPERATIVAS DE CONSUMO [Naiz_2017-04-27]

Gotzon ARANBURU | 2017-04-27

 

Cada vez más gente tiene la impresión de que consume lo que decretan las grandes cadenas de hipermercados. Elegimos entre lo que ofrecen las estanterías, pero no elegimos qué llega a estas estanterías, ni quién lo produce, ni dónde, ni cómo… […]

 

En 1973, en Nueva York, se inició una experiencia que con el tiempo que se ha convertido en referencia mundial para las personas y colectivos de todo el mundo que buscan alternativas al globalizado y teledirigido sistema de consumo. Se trataba del supermercado cooperativo Park Slope Food Company, de Brooklyn, que a día de hoy alcanza la cifra de 17.000 socios. Estas personas realizan gran parte del trabajo (adquisición del producto, transporte, colocación en las estanterías, cobro, gestión general) que conlleva gestionar un supermercado, mediante la aportación mensual de tres horas de su tiempo. No hay ánimo de lucro y todo ello hace que los cooperativistas completen su compra diaria a precios muy favorables.

Iruñea, pionera

En Euskal Herria fue Iruñea la pionera en abrir un supermercado cooperativo, de la mano de la asociación Landare, hace ya 25 años años. Su objetivo, entonces y ahora, es el de tener acceso a alimentos y productos ecológicos y saludables a precios populares. Landare nació al calor de las experiencias que llegaban a la península desde el norte de Europa, de lugares como Holanda y Alemania, con una mayor tradición y con una mayor práctica de soberanía alimentaria. El Brot de Reus en 1987 es la primera experiencia en este sentido que se da en Catalunya, y de ahí y de otras posteriores surgió Landare.

En Landare, nos cuenta David Garnatxo, miembro de la asociación, los socios y socias son el eje principal de la actividad. En la distribución “convencional” de alimentos el poder de decisión lo tienen unas pocas empresas y unas pocas personas, que determinan los dos extremos de la cadena: el que ocupan por un lado los productores y por el otro los consumidores. En el caso de los supermercados asociativos lo que se intenta es invertir las relaciones de poder, de forma que pasen de unos pocos, las empresas y sus accionistas mayoritarios, a los muchos, los consumidores. […]

Producto local

[…] David Garnatxo indica que “todo lo que se produce en cercanía y se produce de una forma ecológica está en Landare. El problema, y es un problema que tiene que ver con el enfoque que se ha dado a la tierra y a sus trabajadores desde las instituciones en estos últimos 30 años, es que muchas veces se produce aquí y se elabora a 3.000 kilómetros. Existe un producto que puede valer para ejemplarizar esto: los muesli de desayuno. En ecológico la materia prima para esos muesli se produce en nuestro entorno cercano, generando unas rentas que muchas veces son insuficientes para que los agricultores vivan de su trabajo de una forma digna. Sin embargo, esa misma materia prima se traslada a 3.000 kilómetros, se transforma y vuelve para que los consumidores lo adquieran a unos precios desorbitados. El problema es que no se ha apostado por una transformación que empodere a los productores y se ha optado por ser proveedores de las empresas que trasforman allá donde quieren transformar, que suele ser donde más rentable les resulta”.

En Landare un 58% de la compra se hace directamente a productores y elaboradores cercanos, a empresas con un dimensión pequeña o media. En cuanto a la distribución, un 34% de lo que se compra en Landare se adquiere directamente, porcentaje que aumenta hasta el 85% en frutas y verduras y el 100% en carne fresca y quesos. […]

Precio asequible

Como hemos dicho, el precio asequible es otra de las características de Landare. La clave está en la eliminación de la intermediación. […] Garnatxo aporta un ejemplo significativo sobre precios y orígenes de lo que consumimos. En este caso concreto se trata del queso, pero podría aplicarse igualmente a otros muchos productos. De 2005 a 2014, la cabaña ovina de Hego Euskal Herria se redujo en casi un 30%, descendiendo de 1.108.000 cabezas a 791.000. Pues bien, en las estanterías de los hiper y grandes superficies, donde la mayoría de los consumidores hace sus compras, de cada veinte quesos de oveja solo uno es de aquí; el resto pertenecen a empresas que no garantizan ni origen, ni precio de la leche ni calidad de producto. Si los consumidores y consumidoras valoramos la calidad, la cercanía, el mantenimiento del primer sector, la economía local… ¿por qué tenemos que dejar que decidan otros lo que compramos nosotros? se pregunta este miembro de Landare. […]

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